mercoledì 20 novembre 2013

El modelo criminal mafioso y el caso mexicano



En este momento estoy ocupado con la escritura de un ensayo sobre el modelo de la mafia criminal que tiene como objetivo abordar el tema de la mafia como una organización criminal, y el ser mafioso, cual actitud del comportamiento de buena parte de la societad italiana.
Ambos, cuando están concurrente, generan el modelo criminal mafioso, como argumento y demostro en el ensayo, es fungible dondequiera que se crean las condiciones para que este expresa las capacidades criminales. En apoyo de mi argumento en el ensayo, y en virtud de mi particular atención a la situación criminal en América Latina y en el Caribe, analizo el caso de las dos principales organizaciones criminales mexicanas o de Los Zetas y la Federación de Sinaloa
Se trata de dos grandes organizaciones criminales, muy articuladas, que gestionan decenas de estructuras menores en diversos lugares de la nación mexicana con el fin de controlar directamente las áreas de interés criminal, conocida como plazas, instrumental para la realización de toda una serie de actividades delictivas que no incluyen sólo el tráfico de drogas, pero cada actividades ilegales y legales que pueden generar ganancias. La historia criminal de las dos organizaciones, recordamos las más importantes, pero no las únicas en México, está articulada y no tiene cabida en este artículo para los que deseen sin duda pueden hacer referencia a mis escritos anteriores o de otra manera recopilar información.
El tema que estoy escribiendo aquí, quiere señalar que el modelo criminal mafioso tiene éxito sólo cuando se le permite expresar su potencial criminal.
La Federación de Sinaloa es una organización criminal nacida en el estado mexicano homónimo fuertemente arraigada en otros estados de la costa oeste del país, que controla el territorio en el que opera a través del poder de intimidación criminal que proviene de su propia violencia, expresada también a través de la fuerza corruptora de los gobiernos locales, pero, sobre todo, haciendo toda una serie de actividades sociales, actuando subsidiariamente respecto al estado federal central que es incapaz, por diversas razones, de ejercer un control en esas regiones.
Entonces, sin ninguna sombra de duda, estamos en presencia de una organización criminal que actúa siguiendo el modelo mafioso criminal, fuerte de la capacidad de generar resiliencia que garantiza su vitalidad y longevidad penal. La resiliencia, en pocas palabras, es la capacidad de resistir, sobrevivir y superar la hostilidad de los agentes externos que, en el caso de la delincuencia, se encuentran en el contraste por el Estado. A diferencia de la Federación de Sinaloa, la organización criminal de Los Zetas tiene una historia y una naturaleza completamente diferente. Se trata de una agrupación criminal que tiene la fuerza militar y en la ferocidad de sus acciones criminales su sello distintivo. Los Zetas fueron llamados los miembros de una unidad especial de las Fuerzas Aéreas militares regulares de Mexico, utilizada en la represión en Chiapas, que, una vez terminada la necesidad de que estuvieran constituidas, vende sus servicios al cártel criminal del Golfo hegemónico en el tráfico de cocaína en los años ‘90 en la cordillera oriental de México.
La fuerza de Los Zetas es exclusivamente militar y su poder de resiliencia se relaciona únicamente con su capacidad militar para hacer frente a los competidores criminales y las autoridades estatales. La crónica de estos años en México nos ha dado 90.000 personas muertas y no estoy incluyendo a las personas desaparecidas y aquellos de los que nadie se ha informado de la desaparición. Hoy, en una realidad económica  en crecimiento como la mexicana, cuya administración política necesita de presentar el país atractivo para muchos inversionistas extranjeros que ya están interesados ​​en arriesgar su propio capital en la zona, es esencial para mostrar un país casi normales o, al menos normalizado.
La acción de contraste dell Estado mexicano contra las dos organizaciones criminales está teniendo un efecto sobre ambos, sin embargo, y aquí está el centro de nuestra reflexión, con diferentes resultados:sensibles en la usabilidad de Los Zetas, y mucho menos en detrimento de la Federación de Sinaloa y esto es porque, como apoyamos, esta última actúa y se estructura de acuerdo a el modelo mafioso criminal que, en el largo plazo le permitirá la supervivencia y buena salud con buena paz de los que hipócritamente siguen hablando de derrotar a la delincuencia organizada de acuerdo a los modelos clásicos hasta ahora empleados que no afectan por su naturaleza, sobre las sociedades sustrayendo este de la influencia corruptora de la delincuencia organizada.